
La construcción de un diagnóstico de la investigación educativa implica la valoración y el análisis de todo lo que se relaciona con la gestión y producción de conocimiento educativo en un contexto y tiempo determinado. Da cuenta de los agentes que intervienen en este proceso, las instituciones y las condiciones laborales en que
realizan la investigación, así como la distribución de los grupos, los procesos de formación a los que acceden y la disposición de recursos para ejercer su actividad y comunicar su producción. Bajo este precepto surgió años más tarde la Red Mexicana de Investigadores de la Investigación Educativa (RedMIIE), como una organización
que busca promover y ampliar el horizonte de la investigación de la investigación educativa mediante estudios de mayor alcance, que no solo ofrezcan cartografías o inventarios de lo que sucede en la generación de conocimiento, sino que deriven en pautas para fortalecer los procesos y las condiciones laborales, personales e institucionales en que los investigadores ejercen su actividad. Este tipo de estudios ha impulsado la consolidación académica de agentes, programas e instituciones educativas que deciden mirar críticamente su realidad para crecer, enriquecerse y transformarse.